
El pasado 10 de mayo se celebró en el Santuario de Chandavila y presidida por Nuestra Señora de los Dolores, la XIV Ultreya Interdiocesana de la región eclesiástica de Extremadura en su cita anual. Unos 150 cursillistas de las diócesis de Coria-Cáceres, Plasencia y Mérida-Badajoz se desplazaron hasta este hermosísimo paraje rayano de La Codosera para disfrutar, todos juntos entre encinas y alcornoques, en una mañana de un mes de Mayo cuanto menos peculiar; nos amenazaba con tormenta.
Desafiando al posible mal tiempo con nuestros besos, abrazos y saludos, comenzamos el encuentro tomando un cafelito con dulces típicos de la zona. No hay mejor comienzo que desayunar en familia.
El acto en sí dio comienzo con un momento íntimo de oración comunitaria, preparada por responsables de Coria-Cáceres y que nos ponía a todos en sintonía para lo que viviríamos el resto de la jornada. Después de ese momento profundo, la presidenta diocesana de Plasencia presentó al ponente con unas pinceladas biográficas, para todos aquellos que aún no le conocían, D. Esteban Gamero “Tebi”, presidente del MCC Mérida-Badajoz, que pasó inmediatamente a desgranar su ponencia en la que nos hizo ver la importancia que tiene, y que debe tener siempre, María en nuestra vida.
Una pausa a mediodía para la “comida de traje” (yo traje tortilla, yo empanada, yo ensaladilla….) entre chascarrillos, risas, bromas, corrillos, charlas, alegría, emociones, gozo y voces, ¡muchas, muchas voces! como buenos extremeños que somos. Pasado el rato del almuerzo compartido, volvimos para estar con Nuestra Señora. En esta ocasión nos reunimos a sus pies para celebrar el Via Matris, con momentos vividos muy emotivos e inolvidables.
El acto daba pasos hacia su final, pero antes de irnos para nuestras respectivas residencias, nos quedaba un momento por vivir. Al tener la suerte de que la Presidenta Nacional del MCC Doña Rosa Murillo Fuentes, sea extremeña, pudimos disfrutar tambien de su compañía en este importante día para el movimiento interdiocesano.
Rosa nos dejó frases para pensar y reflexionar y con su intervención dábamos por terminado el acto, volviendo a casa con el eco de lo vivido en un intenso día de comunión.




