El movimiento de cursillos de cristiandad (MCC)

Un Movimiento de Iglesia con un método de Evangelización propio.

"Cursillistas, seguid con confianza el camino que habéis emprendido."
San Juan PAblo ii
Santo Padre

Quienes somos 

Movimiento eclesial nacido en España en la década de los 40,  con difusión mundial y reconocimiento canónico de la Santa Sede

El Movimiento de Cursillos de Cristiandad (MCC) es un Movimiento eclesial de difusión mundial que actúa en el interior de la Iglesia Católica, sintiéndose vocacionado a participar activamente en la gran misión del anuncio de la Buena Nueva del Evangelio a través de un método propio kerygmático. En palabras de Juan Pablo II, este método de Cursillos es “un instrumento suscitado por Dios para el anuncio del Evangelio en nuestro tiempo”. Este instrumento de evangelización ha creado multitud de núcleos de cristianos que viven y conviven lo fundamental cristiano y se esfuerzan por fermentar de Evangelio los ambientes. Millones de cristianos renovados en un Cursillo de Cristiandad, o que tuvieron en él su primer encuentro con Cristo, han revitalizado instituciones y movimientos y han logrado animar cristianamente los ambientes donde se desenvuelven.

El Primer Cursillo de Cristiandad de la historia

Del 7 al 10 de enero de 1949 en el Monasterio de San Honorato de Mallorca se celebra el considerado como primer Cursillo de Cristiandad de la historia

El primer Cursillo de Cristiandad, reconocido específicamente como tal, se celebró del 7 al 10 de enero de 1949 en el monasterio de San Honorato de Randa, Mallorca. Así quedó claramente reflejado en la literatura original del Movimiento (“El cómo y el porqué”, 1971, Secretariado Nacional del MCC, Ed. Euramérica), así fue refrendado en el último (VII) Encuentro Mundial del MCC celebrado en Brisbane (Australia) en 2011 y, sobre todo, así ha sido reconocido explícitamente por la Santa Sede, en el Decreto 1282/14/AIC-104 del Pontificio Consejo para los Laicos, de reconocimiento canónico del Movimiento, publicado inicialmente en 2004 y finalmente confirmado en 2014.

Los cursillos que anteriormente se celebraron, tal como el cursillo de Cala Figuera de 1944, se reconocen como los antecedentes inmediatos al primer Cursillo de Cristiandad de 1949. Se desarrollaron en el marco de la preparación de una gran peregrinación a Santiago de Compostela organizada por el Consejo Nacional de los Jóvenes de Acción Católica en 1948. Constituyeron ciertamente un elemento esencial para la configuración del Cursillo de Cristiandad y de ellos se tomaron diversos elementos que se fueron adaptando para la nueva finalidad del Cursillo. Así se explica en el libro “Ideas Fundamentales del Movimiento de Cursillos de Cristiandad”, tercera edición (2014), en los nos. 8-11, en el capítulo dedicado a la Historia del Movimiento. Este libro es el documento de referencia para el MCC en todo el mundo y así se indica en el Estatuto del Organismo Mundial de Cursillos de Cristiandad, instancia superior para la coordinación y orientación del MCC a nivel global.

Del 7 al 10 de enero de 1949 en el Monasterio de San Honorato de Mallorca se celebra el considerado como primer Cursillo de Cristiandad de la historia, que ciertamente permitió que aquellos primeros 21 asistentes experimentaran un encuentro con Dios que dió un vuelco a sus vidas.

Desde aquel primer Cursillo el movimiento ha ido creciendo y hoy Cursillos de Cristiandad es un movimiento eclesial de difusión mundial, reconocido canónicamente por la Santa Sede e incluido el Repertorio de movimientos y asociaciones del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. Son muchos los Obispos de todo el mundo que acogen y apoyan la tarea del Movimiento de Cursillos en el campo de la evangelización de sus diócesis. Además, desde sus inicios, ha recibido el reconocimiento y aprecio de los sucesivos Romanos Pontífices, desde Pablo VI al Papa Francisco, que en un reciente encuentro en Roma decía a los representantes del Movimiento en Europa: “Os agradezco lo que hacéis en la Iglesia, que es tan hermoso: ayudar a encontrar a Jesús, ayudar a que se comprenda que vivir en gracia de Dios es hermoso.”

Durante estos 70 años, más de 250.000 personas se han encontrado con Cristo a través de los cerca de 10.500 cursillos que se han celebrado en España desde su origen. Hoy el movimiento está presente en 57 Diócesis de nuestro país, en cada una de las cuales encontramos las escuelas de dirigentes que trabajan incansablemente por llevar el amor de Dios a aquellos que no lo han conocido a través de su propio testimonio de vida.

Pocos podrían imaginar que aquella peregrinación, que tardó más de una década en prepararse, ocasionara que tantas vidas cambiaran gracias a que el Espíritu Santo suscitara esta y otras realidades actuales de la Iglesia. Aquellos jóvenes que abrían un nuevo camino para peregrinar hacia Santiago abrieron también caminos de gracia que, después de 70 años, siguen, como dice su lema, llenando el mundo de Colores.

Ante posibles dudas, y tras un largo estudio, la Santa Sede clarificó en el Decreto Pontificio 1282/14/AIC-104 del Pontificio Consejo para los Laicos cual fue el primer Cursillo de Cristiandad de la historia. 

La historia del Movimiento de Cursillos de Cristiandad

El Movimiento de Cursillos de Cristiandad nació en España, concretamente en la isla de Mallorca, entre los años 1940 y 1949. Surge como fruto del trabajo, inquietud y esfuerzo apostólico de un grupo de seglares y sacerdotes que formaban parte del Consejo Diocesano de los Jóvenes de Acción Católica (JAC) de Mallorca. En aquellos años se estaba preparando intensamente una gran peregrinación nacional de los JAC a Santiago de Compostela, que se celebraría en el año 1948. Se organizan diversas actividades en parroquias, entre ellas la celebración de “Cursillos de Adelantados de Peregrinos”, dirigidos por miembros del Consejo Nacional de los JAC, y “Cursillos de Jefes de Peregrinos”, dirigidos por miembros de los Consejos Diocesanos. En estos cursillos se percibe la posibilidad de desarrollar algo nuevo, algo que permitiera que el contenido esencial del cristianismo fuera captado en toda su intensidad incluso por quienes vivían al margen de la religión. Se lleva a cabo un arduo trabajo de búsqueda, de reflexión, de maduración del que, con la Gracia del Espíritu, va inspirando algo nuevo, que se concreta en lo que después se llamará “Cursillos de Cristiandad”, con rasgos de los cursillos anteriores, pero diferente por su enfoque, finalidad y sentido.

Por tanto, en el inicio del Movimiento se vislumbra claramente la acción del Espíritu en un grupo de personas, que comparten una mentalidad y que comienzan a trabajar por una misma finalidad: vertebrar en cristiano el mundo, haciendo más cristianos a los hombres. Con un mínimo de organización y estructura, se va definiendo un método eficaz para conseguir la finalidad perseguida. En este grupo de iniciadores del Movimiento destacaron especialmente los laicos, guiados por Eduardo Bonnín Aguiló. Entre los sacerdotes, Mons. Sebastián Gayá Aguilera y D. Juan Capó Bosch. Y con ellos, el entonces Obispo de Mallorca Mons. Juan Hervás Benet.

En enero de 1949 se celebra el que se considera propiamente el primer Cursillo de Cristiandad, en el monasterio de San Honorato de Mallorca. Sólo en ese año se celebran 20 cursillos y en cinco años se llega al centenar. En ese periodo se va definiendo la eficacia evangelizadora de estos nuevos cursillos, se consolida la Escuela de Responsables, se perfilan los cauces de seguimiento en el post-cursillo (grupos y ultreyas), se crea el primer Secretariado diocesano; en definitiva, se va configurando claramente lo que es el Movimiento de Cursillos de Cristiandad como movimiento del Iglesia.

El MCC nace con vocación universal y, partiendo de Mallorca, va a expandirse por todo el mundo. En primer lugar, penetra en la península en 1953 (Valencia). Tanto por iniciativas personales como por las actividades del Consejo Nacional de la JACE, el Movimiento va difundiéndose por diversas diócesis españolas. En 1955, con el traslado de D. Juan Hervás a la diócesis de Ciudad Real, y con la publicación en 1957 de la carta Pastoral “Cursillos de Cristiandad, Instrumento de Renovación Cristiana”, se produce un momento determinante para la aceptación del MCC y su difusión nacional e internacional.

Desde España, el MCC salta en primer lugar a América. Numerosos laicos y sacerdotes que participaron del Movimiento en diversas diócesis de España, ilusionados con su potencial evangelizador, van trasladarlo, por diferentes medios, a los países de Latinoamérica. El primer país que recibió el MCC fue Colombia, a través de la AC, dónde se celebra el primer Cursillo fuera de España y el primer Cursillos de mujeres (1953). Muy rápidamente va llegando al resto de países y ya en 1963 lo encontramos prácticamente en toda América.

En Europa, la diversidad de lenguas constituyó un problema para la difusión del MCC. Llega desde España, en primer lugar, a Portugal, Austria e Italia (1960), desde Austria a Alemania (1961) y posteriormente va apareciendo en otros países centroeuropeos y británicos (Irlanda, Inglaterra). Un nuevo impulso del MCC se produce cuando desde Austria, en 1974, se introduce en los países del Este de Europa.

En Asia se inicia en Filipinas, en 1962, donde llega desde Estados Unidos. En Australia comenzó en 1963, implantándose primero entre inmigrantes españoles y posteriormente, con ayuda de un grupo de cursillistas de Estados Unidos, en 1965, comenzó su desarrollo entre la población propia (en inglés). Desde Filipinas, donde el MCC se asentó vigorosamente, se introdujo en otros países asiáticos (Vietnam, Corea, Taiwán, Tailandia). Aunque de forma más limitada, el MCC también se ha iniciado en algunas zonas de África; se han celebrado cursillos en antiguas provincias de Portugal, como Angola y Mozambique, y en países como Tanzania, Nigeria, Rodesia, auspiciados desde Estados Unidos e Irlanda, Guinea, Benín y Togo.

Simultáneamente a este proceso de expansión geográfica se va produciendo la “institucionalización” del MCC, es decir, la creación y consolidación de estructuras diocesanas, nacionales e internacionales. El primer paso es siempre la creación de los Secretariados Diocesanos, como la primera y más necesaria estructura organizativa, cauce para la vinculación con la Iglesia diocesana y con el Obispo. Los Secretariados Nacionales nacen también como consecuencia de la necesidad de coordinar y unificar la vida del MCC en un país, para mantener y desarrollar una misma identidad. El primer Secretariado Nacional se creó en Méjico, en 1961, después de la I Convivencia Nacional de ese país. A continuación, en 1962, el de Venezuela, España, Portugal, Brasil… En ese mismo año se crearon más de veinte Secretariados Nacionales. Además, se fue percibiendo la necesidad de conexión y coordinación entre los distintos Secretariados Nacionales y por ello se fueron celebrando, en distintas momentos y lugares, reuniones y encuentros internacionales de diversa naturaleza: latinoamericanos, europeos, de países de habla inglesa…. De estos encuentros internacionales surgen los Grupos Internacionales del MCC: Latinoamericano, Europeo, Asia-Pacífico y América del Norte-Caribe y el Organismo Mundial del MCC (OMCC), como “un organismo de servicio, de comunicación e información”, constituido por los Grupos Internacionales del MCC. En 2004, el Pontificio Consejo para los Laicos decreta el reconocimiento canónico del OMCC como “estructura de coordinación, promoción y difusión de la experiencia de los Cursillos de Cristiandad, teniendo carácter de persona jurídica privada” y “la aprobación del estatuto del susodicho organismo”.

Un método propio de evangelización, inspirado por el Espíritu Santo, al servicio de la Iglesia​

"Un instrumento suscitado por Dios para el anuncio del Evangelio en nuestro tiempo." San Juan Pablo II

Precursillo

El Precursillo es la fase inicial del método, de preparación y motivación para la experiencia religiosa.

El Precursillo es la fase inicial del método, de preparación y motivación para la experiencia religiosa. Tiene como objetivo el despertar el deseo de crecer y realizarse como persona, y el crear una disposición de apertura, escucha y búsqueda de Dios. Se realiza en el marco de una relación personal o de grupo, sin tiempos ni modelos preestablecidos.

En el Precursillo se pretende buscar y preparar a personas en los diversos ambientes de la sociedad, con opción preferencial por los alejados, para su transformación en cristianos responsables y auténticos, agentes de evangelización y cambio. Para ello también se realiza un estudio y discernimiento de los diferentes ambientes y de las personas en ellos integradas.

La preparación de los candidatos es un elemento esencial del método de Cursillos. Es indispensable dar a los candidatos seleccionados una preparación adecuada que facilite el aprovechamiento del Cursillo y la inserción comunitaria en el Poscursillo. Los objetivos de esta preparación son:

a) Despertar el deseo de realizarse como persona y como cristiano.

b) Crear disposición de escucha, de apertura, de trascendencia y de sentido.

c) Clarificar qué es el Cursillo al que se invita.

El cursillo

El Cursillo es la fase central del método, en la que se posibilita una experiencia profunda de encuentro.

El Cursillo es la fase central del método, en la que se posibilita una experiencia profunda de encuentro (con uno mismo, con los demás y con Dios). Se desarrolla como una convivencia, normalmente de tres días, en régimen de internado, en la que se explicita y se vive lo fundamental cristiano. Es la fase en la que se sigue un modelo más definido y estructurado.

Los tres días del Cursillo tienen mucha importancia; los que viven la experiencia de un Cursillo sienten, en general, una vivencia tan profunda, que el paso por un Cursillo marca, sin duda, toda su vida.

Se podría decir que los objetivos del Cursillo son:

a) Posibilitar un encuentro personal con Cristo, que comienza con un encuentro con uno mismo y se completa con un encuentro con los demás.

b) Propiciar el inicio de un proceso de conversión consciente, creciente y compartido en comunidad.

c) Despertar el sentido comunitario por la vivencia de la amistad.

d) Motivar la responsabilidad cristiana en los propios ambientes.

Postcursillo

Es la tercera fase del método, inseparable de los otros y culminación del mismo. Es la fase de maduración cristiana y de inserción y proyección en la Iglesia.

El Poscursillo es la tercera fase del método del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, inseparable de los otros y culminación del mismo. Es la fase de maduración cristiana y de inserción y proyección en la Iglesia y en el mundo. En ella se articulan los medios que posibiliten la maduración y el crecimiento en la fe, la inserción en un grupo eclesial y el compromiso en los ambientes, siempre en función de la vocación y de la realidad de cada persona.

El Poscursillo pretende renovar, acelerar y perfeccionar la conversión personal iniciada en el Cursillo, promoviendo grupos cristianos en los que compartir vida, fe y compromiso y, desde ellos, promover la fermentación evangélica de los ambientes, por la actuación de las personas que en ellos están insertas.

En el Poscursillo se intenta que se haga realidad el ser de los cristianos laicos: Iglesia en el mundo, de forma natural y cotidiana, cada uno en su propia realidad, en el sitio en el que a cada uno Dios le dio.

Como todo el método, el Poscursillo se desarrolla en la comunión y corresponsabilidad eclesial, insertado en la Iglesia local y abierto a la colaboración y coordinación con los planes diocesanos de pastoral y con otras realidades eclesiales.

estructuras de servicio

Escuelas

Un grupo de hombres y mujeres que, habiendo vivido la experiencia de un Cursillo, aceptan libremente, como vocación específica, asumir la misión evangelizadora de la Iglesia en la forma específica del Movimiento. La Escuela está constituida por tanto, por ese grupo de Responsables del MCC: una comunidad en la que sus integrantes se comprometen a animar, impulsar y vitalizar el Movimiento en todas sus tareas y actividades. Es por tanto el motor del Movimiento, pieza esencial para su continuidad y desarrollo

Secretariados

De la Escuela, como una nueva estructura de servicio, surge el Secretariado del MCC. Es el organismo específico cuyos integrantes, sacerdotes y laicos, presentados por la comunidad cursillista, son escogidos por la jerarquía para orientar, coordinar, impulsar y servir al Movimiento en una diócesis (o en un país), para procurar una eficaz inserción en la vida y en la acción pastoral de la Iglesia desde lo específico de la identidad del Movimiento. Es por tanto, el responsable de mantener la identidad y atender a la promoción, desarrollo y orientación del Movimiento en una realidad diocesana o nacional. Así, los Secretariados Diocesanos del MCC son las estructuras de servicio en cada diócesis. Están formados por responsables de la Escuela respectiva y son nombrados y aceptados por el Obispo diocesano, para la promoción, el desarrollo y la adecuada dirección del Movimiento de Cursillos en esa diócesis. En el existe un presidente diocesano, un consiliario y un grupo de vocales.

secretariado nacional

En los países donde el Movimiento de Cursillos de Cristiandad está presente y reconocidos por la Conferencia Episcopal respectiva, los Secretariados Nacionales son estructuras de servicio para ser vía de comunión, de participación y de orientación del MCC en un dicho país. Se constituyen a partir de los Secretariados diocesanos de ese país.

Grupos Internacionales

Los Grupos Internacionales del MCC son organismos que reúnen y representan a los Secretariados Nacionales reconocidos por las respectivas Conferencias Episcopales. Actualmente existen los siguientes Grupos Internacionales del MCC: a) Grupo Latino-Americano. b) Grupo Asia-Pacífico. c) Grupo Norteamericano-Caribe. d) Grupo Europeo.

El Organismo Mundial de Cursillos de Cristiandad (OCMCC)

El Organismo Mundial de Cursillos de Cristiandad (OMCC) es el órgano de servicio responsable de la coordinación del MCC, del intercambio de informaciones, iniciativas y reflexiones, así como de propiciar la unidad dinámica del Movimiento a nivel mundial. Recientemente ha sido reconocido por el Pontificio Consejo para los Laicos del Vaticano como “estructura de coordinación, promoción y difusión de la experiencia de los Cursillos de Cristiandad, teniendo personal jurídica privada”[1]. Así, los Secretariados Nacionales sirven y coordinan los Secretariados Diocesanos; a su vez, los Secretariados Nacionales se coordinan en los Grupos Internacionales y estos en el OMCC, constituyéndose una red universal que hace realidad e identifica al MCC en todo el mundo.

Grupos interdiocesanos

Son equipos de trabajo al servicio de la promoción, orientación y coordinación del Movimiento de Cursillos de Cristiandad en una zona determinada. Para realizar su labor han de estar en constante diálogo tanto con los Secretariados Diocesanos como con el Secretariado Nacional. Su finalidad son promover el MCC en las Diócesis que abarque el Grupo, fomentar la coordinación y comunicación de los distintos Secretariados

reconocimiento canónico de la Santa Sede

El Consejo Pontificio para los Laicos es el dicasterio vaticano del que depende Cursillos de Cristiandad.