
El 4 de Junio pasado era la fecha agendada en el calendario para celebrar elecciones a la presidencia del movimiento diocesano, después de cumplidos dos mandatos de Esteban Gamero “Tebi” como presidente, y como trabajador humilde, infatigable y enérgico de la viña del Señor, al que desde estas líneas agradecemos enormemente su labor de estos años de servicio continuado e impecable a nuestro movimiento y a la Iglesia de Cristo.
Cinco fueron los nombres elegidos por las distintas sedes del movimiento diocesano. Cinco nombres, todos ellos seguidores firmes de la causa de Cristo. Cinco nombres en los que otros muchos cursillistas nos miramos como ejemplos a seguir. Cinco trabajadores modestos, valientes y perseverantes de esta parcelita de la Iglesia Diocesana.
Ellos son: Pilar Denclar, responsable de Precursillos, Cayetano Perez, responsable de la Sede de Mérida, Manolo Mendoza, responsable de la Escuela de Dirigentes, Merche Moreno de Kairós (ejecutiva diocesana) y de la Ejecutiva Nacional y Manolo Centeno responsable del área de Cursillos. De todos ellos, tres fueron los más votados en las sedes y que pasaron a la votación final celebrada este día; Manolo Mendoza, Merche Moreno y Manolo Centeno.
Quiso el Espíritu Santo, susurrando el nombre a cada uno de los muchos responsables de escuela asistentes a las elecciones con derecho al voto, que en la votación final de la terna Merche Moreno destacara sobre los demás y fuera votada por una amplia mayoría. Así pues el próximo cuatrienio será presidido por una mano femenina, una mano Mariana, una mano delicada, orante, comprometida, valiente, humilde.
Una mano convencida de la grandeza de este movimiento y de lo necesario que es hoy en día en este mundo que nos ha tocado vivir. Os aseguro que esta mano es una mano luchadora, persistente, dialogante, inspirada e inspiradora y con las ideas muy claras, que estamos seguros que va a seguir elevando el MCC a las cotas que le corresponde, como antes lo hicieron sus predecesores.
Y todo esto sin menoscabo de los otros dos candidatos, los “manolos” como los llamamos cariñosamente, y a los que les podemos aplicar los mismos calificativos, porque el Espíritu Santo bien sabe a quiénes y donde les puede servir mejor.
Les damos la enhorabuena a todos por asumir estas responsabilidades y rezamos por ellos y por el reto que tienen por delante en esta Archidiócesis de Mérida-Badajoz.



