
Allariz: Donde el «¡Ultreya!» se hizo Vida en Cuaresma.
El encuentro se realizó cuando el invierno gallego aún abrazaba las piedras de Allariz. Un grupo de jóvenes decidió que no bastaba con caminar, sino que era necesario caminar hacia dentro y hacia el otro.
En el marco de la Cuaresma, tiempo de desierto pero también de esperanza, nuestra Ultreya se convirtió en un faro de luz en medio de la preparación para la Pascua.
Un encuentro que trasciende… Allariz no fue solo un escenario; su serenidad y su historia nos invitaron a bajar el ritmo del mundo para escuchar el latido de la fe. En la Ultreya, esa palabra que históricamente gritaban los peregrinos para animarse a ir «más allá», cobró un sentido nuevo para nuestra juventud. No se trata de una meta física, sino de una disponibilidad del corazón.
Piedras vivas en el camino… Compartimos testimonios que nos recordaron que la Cuaresma no es un tiempo de tristeza, sino de autenticidad. En un mundo de filtros y apariencias, los jóvenes en Allariz apostamos por la vulnerabilidad:
• La oración como descanso y no como carga.
• La comunidad como el abrazo que sostiene el cansancio.
• El compromiso de llevar lo vivido a nuestras realidades cotidianas.
Al mirar atrás a aquel encuentro, nos damos cuenta de que el verdadero «De Colores» nace de la sencillez de un encuentro compartido bajo las bóvedas de una iglesia o paseando a orillas del Arnoia.
Salimos de Allariz con la mochila menos pesada y el alma más encendida. Porque cuando los jóvenes nos reunimos para celebrar la fe, recordamos a la Iglesia y al mundo que el Resucitado ya está trabajando en nosotros.
¡Sigue adelante, joven! No caminas solo.

