
El sábado día 26 de noviembre de 2022 el MCC de Valencia preparó una jornada de retiro-convivencia ante el inicio del Adviento y que celebró en el Monasterio de la Purísima, san José y Beata Inés de Benigánim, regentado por la MM. Agustinas Descalzas.
Fue una jornada de encuentro, oración y convivencia abierta a todas las personas que quisieran participar. Un momento de alegría por el reencuentro entre amigos y hermanos en la fe, dirigido por nuestro Consiliario el sacerdote D. Diego Pascual Revert, el cual, tras la acogida, ya en la capilla, nos dirigió una charla-reflexión sobre el tiempo de Adviento, sus cuatro domingos, la esencia de cada uno de ellos y unas orientaciones que nos ayudaran a vivir mejor este tiempo de gracia, tanto personal como comunitariamente.
Tras la charla, con el Santísimo expuesto, pudimos reflexionar e interiorizar todo aquello que habíamos escuchado, en compañía del Señor y dejándonos gozar de su compañía por los jardines del Monasterio. Acabada la exposición, celebramos una comida de hermandad en la que todos compartimos la mesa con aquello que habíamos traído.
Al acabar la comida, tuvimos un espacio precioso de puesta en común de sentimientos y experiencias que nos había suscitado la jornada, en compañía de las MM. Agustinas Descalzas, a las que les contamos quiénes somos y qué es lo que hacemos, al tiempo que nos enriquecieron contándonos el origen de su vocación, su día a día y gozando de lo grande que está el Señor con todos, de la riqueza de los dones del Espíritu y de los diversos carismas al servicio de la Iglesia.
Me quedo como resumen de este precioso día con la reflexión de inicio de Adviento, “Velad, porque no sabéis ni el día ni la hora”. Y… ¿qué es velar? Pues velar es que el Señor, en cada momento, nos encuentre a cada uno, en su vida personal, haciendo lo que debemos hacer, escuchar al Señor y ponernos siempre a su servicio y manos a la obra por Él, en los hermanos y en comunidad.
Salir de nosotros y estar al servicio. Doy gracias a Dios por el regalo de este día que recordaré siempre en mi corazón por lo que ha significado para mí. Que el Señor, en cada momento de nuestra vida, nos permita ser agradecidos en todo a lo que nos toca vivir y que, con él, ¡¡¡nuestra vida sea siempre…DE COLORES!!!

