
Habíamos finalizado nuestras Ultreyas semanales del curso 2020/21 y nos despedimos en silencio con la esperanza de vernos al final del verano y así lo deseamos. Faltaba algo importante que de una forma u otra esperábamos en silencio; un cierto temor al Covid-19 nos mantenía indecisos, sentíamos un resquemor el juntarnos hasta conocer los informes-datos de los responsables sanitarios.
Por fin saltaron las buenas alarmas con un correo en que nos comunicaban que íbamos a celebrar el Pleno Nacional en el lugar de costumbre: Los Ángeles de San Rafael (Segovia). Todo el G.I. estaba conectado a la espera de conocer quienes asistiríamos, por desgracia no pudimos contar con nuestros consiliarios, problema grande la falta de sacerdotes que puedan suplirles.
¡A qué viene lo que os cuento! Sencillamente a que este evento en nuestro movimiento es momento importante, un plus a nuestro peregrinar en comunión. Somos conscientes que el Espíritu del Señor aletea y de qué forma en los ponentes, dirigentes y en los participantes, vemos como se enciende, se reaviva el sí que un día le dimos al Señor y se vigoriza la fe en el Kerygma que se nos dio por pura gracia al pertenecer y caminar en el movimiento.
Que bien nos hizo a los componentes de nuestro G.I. el participar en el Pleno Nacional. Antes de iniciarlo comentamos que estaríamos en comunión, mediante la plegaria continua para que el fruto redundase en nuestros grupos. Cada día enviábamos crónicas por WhatsApp con fotos incluidas sobre la marcha del Pleno.
Si amigos, para los G.I. el Pleno es un momento de gracia, ya que alimenta nuestro espíritu y nos hace crecer en comunión, primero entre nuestros SD y segundo con la Iglesia nuestra madre, que nos engendró a Cristo. Cuanta alegría y bienestar espiritual se recibe en este tipo de reuniones, se siente la oración de intercesión y las mortificaciones que se hacen, se nota en los rostros de los participantes y posteriormente redunda en nuestras escuelas y donde vivimos. Todo ello culmina en esparcir el Kerygma, don inmerecido que nosotros pobres siervos recibimos un día y ahora lo ofrecemos con humildad a otros.
Volvimos a nuestra Galilea contentos, unidos y esperanzados de iniciar el camino que se abre con la programación de nuevos cursillos. ¡Oye, Cristo te ama, ha muerto y resucitado por ti! Amigos, esto es lo fundamental cristiano, lo de Cursillos de Cristiandad.