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FIN DE CURSO DE LA ESCUELA – DIÓCESIS DE ALCALÁ

Don Antonio Prieto, obispo de Alcalá y Consiliario Nacional en el fin de curso de la Escuela
Don Antonio Prieto, obispo de Alcalá y Consiliario Nacional en el fin de curso de la Escuela

“Juan Bautista es el precursillo de Jesús y Jesús el cursillo”

El pasado día 19 de junio, coincidiendo con el día del Corpus Christi, el obispo de la diócesis de Alcalá de Henares y, a su vez, consiliario nacional del MCC en España, don Antonio Prieto Lucena, cerró la temporada de la Escuela de dirigentes hablando de la importancia de hacer un buen precursillo.

Don Antonio, con su habitual humildad, nos recordó sus comienzos en el movimiento gracias a su hermano y lo impactado que quedó cuando escuchó el rollo de Jesucristo en su cursillo.

Del precursillo destacó tres conceptos. Lo primero, hablar de la imagen de Juan Bautista, quién evangelizó sobre todo con su testimonio. Se refirió a que lo importante es que nuestra vida interrogue a los demás. “Eso de irse a vivir solo al desierto, vestir y comer de esa manera hacía que la gente se cuestionara. Lo que estaba diciendo es que no solo del pan vive el hombre. Predicó preparar el camino del Señor, que es el papel de un cursillista. Debemos quitar las piedras del camino a los demás para facilitarles el encuentro que siempre será personal. Debemos hacernos humildes para preparar ese camino, aunque nos ridiculicen. Juan Bautista es el precursillo de Jesús, donde Jesús es el cursillo”.

Lo segundo consistió en cómo se hace un buen precursillo aludiendo al método: “Buscar, seleccionar y preparar candidatos”, indicando que “todos los que hemos hecho un cursillo tenemos esa responsabilidad”. Nos aconsejó trabajar “el uno a uno”, lo primero con la oración, “antes de hablar a los hombres de Dios hay que hablar a Dios de los hombres”. Lo segundo con la amistad “no es cuestión de persuasión sino de atracción. Si quieres enseñar latín a Juan lo primero que tienes que hacer es conocer a Juan. Una cosa que conquista mucho a las personas es ofrecernos para serviles. ¿En qué te puedo ayudar? ¿Cómo está tu madre que sé que está enferma? Así se va generando un conocimiento que nos lleva a la amistad”.  Nos dijo que las personas somos como muros pero que a todos se nos abren grietas en momentos de sufrimiento y ahí podemos dar testimonio de Cristo, que sería lo que le puede interesar a la gente. Lo que ha hecho Dios en nuestras vidas. Finalmente hay que lanzarse y concretar anticipándose a los problemas que pudiera tener para no poder ir. El resumen sería rezar, amistad y proponer.

En la última parte se refirió a que “el cursillo es para todo el mundo, pero no es el momento para todo el mundo. Por eso es lo de buscar, seleccionar y preparar. Puede haber personas a las que el cursillo no les haga bien por su situación psicológica, porque tengas problemas de dependencia con la droga o del alcohol”.  En este sentido habló de saber elegir y que los líderes de los ambientes pueden ser personas muy interesantes (las llamó personas vértebras) porque vertebran al grupo y si ellas hacen algo puede que los demás miembros de su grupo lo hagan.

Destacó que nuestra preferencia a la hora de llevar candidatos al cursillo deben ser los más alejados. “La Iglesia necesita Zaqueos y Samaritanas. Pensad que los que están muy alejados luego su testimonio es muy fuerte. Señaló que la sociedad de hoy es una sociedad narcisista, porque como nadie nos escucha nos amamos a nosotros mismos para sentirnos bien, indicando que el ser humano está necesitado de ser escuchado y de saber que Dios te quiere tal y como eres para vencer a ese narcisismo. Finalmente habló del síndrome de desconfianza que impera en nuestra sociedad, donde nadie se fía de nadie y donde jóvenes han sufrido en sus cortas vidas mucho más que los adultos, señalando que a este grupo de personas hay que indicarles que la fe se puede vivir en comunidad, porque aunque mucha gente que no quiere vivir en comunidad, hay otras tantas personas que lo están anhelando.

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