
Llegó el día y pudimos disfrutar de la guinda del pastel, de la ceremonia de clausura del Cursillo 609 de la Diócesis de Málaga.
Esta aventura de experimentar en el terreno de nuestro querido papá Dios, «Abba», comenzó el jueves por la tarde y se remató el domingo por la tarde.
Han sido unos días de cantar, reír, charlar, ahondar en la Palabra de Dios, descubrirnos los unos a los otros, etc.
Sencillamente indescriptible la vivencia que hemos podido disfrutar con este grupo de personas tan homogénea y distinta a la vez.
Personas de muchos lugares, distintas edades, distintas realidades, ¡qué deciros!
En esa tarde dominical se produjo el encuentro de esas dos «comunidades» que, hasta ese momento, no se conocían, pero habían estado en oración profunda y serena por los frutos del Cursillo.
Esos minutos que transcurren desde la casa hasta el salón de clausuras y cantando el «De Colores» nos ha embargado a todos los que estábamos allí.
Besos, abrazos, cánticos, caras sonrientes y el amor de Dios derramándose por doquier.
Sólo nos queda desearles a estos hermanos que tengan un buen caminar en su 4º día, acompañados siempre de la mano de Jesús y María.