
El sábado 25 de mayo, siguiendo el turno rotatorio de celebraciones de Ultreyas de nuestro grupo interdiocesano, celebramos en el seminario asturicense (Astorga) la correspondiente a este año.
Desde Asturias llegamos en autobús unas 40 personas para unirnos al resto de diócesis en este encuentro que siempre es motivo de gozo, reuniéndonos finalmente unas 80 personas.
Tras la bienvenida a las puertas del seminario, con la alegría de vernos y abrazarnos, nos dirigimos a la iglesia donde se realizó una oración de acogida, acompañada del rezo de laudes y dirigida por el consiliario de Astorga d. Efraín.
A continuación, en el aula magna, la moderadora Maripaz, veterana cursillista de Astorga, presentó a D. Jaime, sacerdote colombiano afincado ahora en la diócesis de Astorga, que dio su testimonio de 4° día y su trabajo por el MCC en Colombia y posteriormente en España; resonando en todos los presentes el fortalecimiento de su fe que le dio el MCC en momentos en que su vocación se tambaleaba.
Esas resonancias nos centraron e iluminaron en nuestra pertenencia como movimiento de primer anuncio y como pertenencia de iglesia.
Para finalizar la feliz jornada, qué mejor forma, que dar gloria a dios compartiendo la santa misa, oficiada por el secretario del seminario y con el coro del santuario de las ermitas, perteneciente a la diócesis de Astorga, pero situado en la provincia de orense.
Finalmente pasamos a compartir mesa, lugar propicio para conocernos mejor, estrechar lazos y establecer nuevos encuentros, no previstos en un principio, como la posible asistencia de cursillistas a la próxima clausura del cursillo 530 de la diócesis de Oviedo en Covadonga, o la reunión del postcursillo 220 de la diócesis de León; además de otros proyectos para el próximo curso.
Resumiría esta Ultreya Interdiocesana, con las dos palabras que más han resonado desde el último sínodo:
Sinodalidad (caminar juntos)
Subsidiariedad (dejar hacer)
