
El pasado 29 de junio se celebraba como cada año la Ultreya Diocesana, en Covadonga. Un momento de compartir y vivir con los hermanos, para luego nutrirse de un maravilloso testimonio compartido por nuestra querida hermana Coral.
La jornada finalizó con la clausura del Cursillo 530, donde 26 nuevos cursillistas se encontraron con el Señor y donde la comunidad les esperaba con los brazos abiertos en la basílica de Covadonga. Que el camino que ahora les espera esté lleno de gracia. ¡El Señor sigue contando con cada uno de nosotros!
¡¡De colores!!




