
El pasado 21 de junio celebramos en Añover de Tajo la Ultreya Diocesana de Fin de Curso, una jornada de convivencia, formación, oración y acción de gracias que reunió a cursillistas de distintos puntos de nuestra diócesis.
La mañana comenzó con la acogida de los participantes por parte de la comunidad anfitriona, que recibió con gran cariño a todos los asistentes.
A continuación, nos reunimos en la parroquia para compartir la oración y escuchar la charla testimonial ofrecida por Estella Maris, presidenta de Cursillos de Cristiandad de la diócesis de Getafe, quien profundizó en la importancia del Poscursillo y del acompañamiento en el llamado “cuarto día”, invitándonos a seguir viviendo y compartiendo la experiencia del encuentro con Cristo en nuestros ambientes.
El momento central de la jornada fue la celebración de la Eucaristía, presidida por D. Ángel Rubio, obispo emérito de Segovia y antiguo consiliario nacional del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, acompañado por nuestro consiliario diocesano, D. Vicente Domínguez. En ella dimos gracias al Señor por los frutos recibidos durante este curso y renovamos nuestro compromiso de seguir anunciando el Evangelio allí donde vivimos y trabajamos.
Tras la celebración, los asistentes compartieron sus resonancias sobre la charla en pequeños grupos, enriqueciendo la reflexión con testimonios y experiencias personales. Después llegó el tiempo de convivencia alrededor de la mesa, disfrutando de una comida compartida que favoreció el encuentro, la alegría y el fortalecimiento de los lazos de amistad que caracterizan a nuestra familia cursillista.
La tarde continuó con distintas actividades y momentos distendidos que ayudaron a recordar algunos de los acontecimientos más significativos vividos durante el curso. Finalmente, nuestra presidenta diocesana, Sacramento Pascual, dirigió unas palabras de agradecimiento a todos los que han hecho posible este año de trabajo apostólico, recordando también las próximas citas que aún quedan por celebrar antes del descanso estival.
Con gratitud al pueblo y a la parroquia de Añover de Tajo por su acogida y generosidad, concluimos esta ultreya de fin de curso con el corazón lleno de alegría y esperanza, conscientes de que el Señor sigue actuando en nuestras vidas y nos envía a continuar siendo testigos de su amor en nuestros ambientes.


