
En la Casa de Cursillos de Cristiandad de Córdoba, se celebró con una Ultreya, la Fiesta de la Conversión de San Pablo. La Celebración contó con la asistencia de gran cantidad de cursillistas procedentes de todas las Sedes de nuestra Diócesis.
El acto comenzó con una Eucaristía concelebrada por los sacerdotes D. Manuel Hinojosa, D. Manuel Sánchez, D. Miguel David Pozo y D. Jesús Linares. En la homilía, M Sánchez recordó que el Espíritu que impulsó a S. Pablo y lo transformó para cambiar el mundo que entonces se conocía, es el mismo que hemos recibido nosotros por el bautismo, es el Espíritu de Jesús, que nos anima también a dar a conocer la Buena Nueva, liberados de normas humanas y abandonados a la fuerza del Espíritu para que transforme nuestros miedos en valentía y podamos salir como testigos de lo que hemos visto y oído a todas las realidades que nos rodean, a todos nuestros hermanos.
La Ultreya fue conducida por San Pablo que apoyado en los acontecimientos de su vida dirige una carta a los cursillistas de Córdoba como miembros del MCC. En su exposición S Pablo aplaude el método kerigmático del movimiento de cursillos porque él se siente nuestro precursor y nos anima a continuar la misión saliendo al encuentro del otro (Pre), recuperando a cada hermano para Dios (Cursillo) y creando comunidades de mediadores para que otros conozcan los valores del Reino (Post). Sus reflexiones nos hacen caer en la cuenta de cómo está nuestra relación personal con Dios y nuestro compromiso con nuestro prójimo; su carta nos envuelve con el fuego del Espíritu, para que cada día vivamos más apasionados del amor y por amor a Cristo Jesús.
La Fiesta de San Pablo continuó con los testimonios de M. Ángeles García, Alberto Muñoz y Amparo Carpio. M Ángeles nos propone permitir que el Señor transforme nuestra historia, acogiendo siempre su voluntad; Alberto nos muestra cómo conducirnos con naturalidad en nuestros ambientes siendo testigos coherentes del milagro que Dios ha hecho en nuestras vidas y Amparo nos enseña el camino de la confianza; nos dice que ella acompaña y se deja acompañar.
La Comunidad de cursillistas de Córdoba se despide dando gracias por todos los bienes y dones recibidos en el encuentro y con la invitación del Consiliario a no permanecer para siempre en Galilea pues Jesús nos sigue diciendo: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.



