
El 6 de agosto de 2026, un grupo de cursillistas de la diócesis de Mondoñedo-Ferrol nos encontramos en Viveiro para tener una Ultreya. Fuimos acogidos en el convento de las Madres Concepcionistas.
Está Ultreya fue especialmente importante por ser la primera después de un cursillo que tuvimos el primer fin de semana de julio. Varias de las nuevas cursillistas eran de la zona de Viveiro y pareció oportuno tenerlo allí.
También acudieron gente de Ferrol, Terra Cha y otros lugares, así como nos acompañaron cursillistas de Madrid que veraneaban en Viveiro. También se unió un grupo de personas que aún no hicieron cursillos.
Tuvimos un rato de encuentro y de presentaciones, así como una muy sentida celebración de las vísperas, en las que el viceconsiliario ofreció una meditación sobre el misterio de la Transfiguración, que se celebraba ese día, poniéndolo en relación con la escena de Getsemaní y con la vida diaria.
Luego, varias cursillistas dieron su testimonio, entre ellas dos de las nuevas cursillistas. Todas destacaron como los cursillos les han iluminado la vida y como han experimentado la llamada que Dios les hace.
Después de una merienda muy bien preparada en que pudimos hablar de nuestro cuarto día, nos fuimos a celebrar la eucaristía parroquial, que presidió el consiliario diocesano en la iglesia de Santa María de Viveiro.
La jornada fue maravillosa y todo el mundo quedó encantado, respirándose un clima de alegría profunda y fraternidad.
De colores.



