
El pasado sábado 7 de marzo, el Movimiento de Cursillos de Cristiandad de la Diócesis de Valencia celebró su Retiro de Cuaresma en el Centro de Acogida San Francisco de Asís, en Palma de Gandía. Desde la llegada, alrededor de las 10:30 horas, se creó un ambiente de cercanía y alegría.
Entre saludos, reencuentros y nuevas presentaciones, compartimos quiénes somos, qué nos llevó al Cursillo y cómo vivimos hoy nuestro “cuarto día”, especialmente en este tiempo litúrgico que invita a volver al corazón.
El retiro tomó profundidad con una oración comunitaria que marcó el tono espiritual del día:
“Señor, limpia mis sentidos y ordena mis afectos.”
Con esta súplica iniciamos un tiempo de reflexión personal. En silencio, caminando y disfrutando el ambiente fresco que la lluvia nos dejó, cada uno se adentró en su propio diálogo con Dios, buscando ordenar la vida desde dentro.
Tras este espacio interior, nos reunimos nuevamente para compartir lo vivido: nuestras búsquedas, nuestras luchas y la manera en que deseamos vivir la Cuaresma con autenticidad.
Fue un momento sincero y fraterno, donde la palabra de cada uno se convirtió en un regalo. En este compartir redescubrimos la Limosna como el gesto de darnos a nosotros mismos, ofreciendo amor, escucha y presencia.
Hablamos del Ayuno como la decisión de abstenernos de los lujos, de los aplausos y de todo lo que alimenta el ego, para dejar espacio a lo esencial.
Y reconocimos la Oración como el hilo que nos mantiene conectados con Cristo, sosteniendo nuestra vida cotidiana.
La comida, sencilla y austera, se vivió con gratitud, recordándonos que lo poco, cuando se comparte, se multiplica.
El retiro concluyó con una presentación de las actividades del Centro de Acogida, donde aprendimos lo que significa vivir de la providencia del Señor y servir con alegría a quienes más lo necesitan.
Regresamos a nuestras parroquias con el corazón renovado y el deseo de vivir una Cuaresma que transforme, desde dentro, nuestra vida diaria.
