
Lunes Santo – María unge los pies de Jesús
En el Lunes Santo, la figura de María de Betania nos invita a reflexionar sobre el amor generoso y sin reservas hacia Jesús. En un acto que parecía irracional para muchos, María derramó un perfume caro sobre los pies de Jesús y los secó con sus cabellos, un gesto de profunda humildad y devoción. Este acto, que a los ojos de los discípulos podría haber parecido un derroche, es un reflejo del amor incondicional y sin miedo que Jesús merece.
Jesús, al ver este gesto, siente una gratitud profunda. Él sabe que este acto de amor refleja la verdad del corazón de María: una entrega plena, sin temor al qué dirán ni a las consecuencias. Jesús no solo recibe el perfume, sino que lo convierte en un símbolo de su sacrificio inminente, un perfume de amor puro que, con el tiempo, será el que impregne su sacrificio en la cruz.
Este acto de amor nos invita a preguntarnos:
- ¿Cómo estamos amando a Jesús?
- ¿Estamos dispuestos a ofrecerle nuestro mejor perfume, es decir, lo más valioso de nosotros mismos, sin medir el costo ni el qué dirán?
- En nuestra vida diaria, ¿somos generosos con Dios, dando lo mejor de nosotros o nos reservamos lo que más nos cuesta?
María nos da el ejemplo de amar a Jesús sin miedo, con gratitud y generosidad. Este Lunes Santo, es el momento perfecto para reflexionar sobre cómo podemos nosotros hacer lo mismo, amando a Jesús con todo lo que somos, sin reservas. ¿Te atreves a ofrecerle lo mejor de ti?