
“Solo en comunión, aunque duela, fructifica el Carisma”. Quisiera empezar este resumen de lo que ha sido un vertiginoso octubre con estas palabras que nuestro Presidente mundial, D. Álvaro Martínez, nos comentaba en su charla sobre el Carisma en la escuela de inicio de curso en Sevilla.
Entre los días 30 de septiembre y 1 de octubre tuvo lugar esta escuela, donde se presentaron nuestros nuevo consiliario y presidente, D. Adrián Sanabria y D. José Ignacio del Rey.
En ella se destacó la importancia del ser dirigente en el movimiento, del compromiso y la aceptación libre de esta vocación específica en la misión evangelizadora de la Iglesia.
Una misión evangelizadora que como indicaba nuestro consiliario debe: salir al encuentro de las personas, escucharlas, presentarles la Palabra de Dios, provocar en el otro una experiencia de encuentro, vivir la Eucaristía y saber desaparecer.
Unión, compromiso y amor hacia el movimiento y los hermanos. Con esta frase se puede resumir esta escuela-convivencia de inicio de curso, tan necesaria y enriquecedora.
El lunes 9 de octubre tuvimos la Ultreya de inicio de curso. Esta Ultreya sirvió para decir “hasta siempre” a nuestro anterior consiliario D. Eduardo Martin Clemens. ¡Cuánto tenemos que agradecer al Señor tu labor como consiliario durante tantos años!
Siempre amando al movimiento y amándonos a cada uno de nosotros como algo propio. Todavía resuena en mi aquella frase tuya: “siempre que hay un sitio vacío, el banquete queda incompleto”. Siempre apostando por la unidad, por la comunión de todos, aunque duela, como decía Álvaro.
Porque como dijo nuestro Patrón en su carta a los Corintios, “La más grande, el amor”.
¡Qué sepamos abrir nuestro corazón a la misericordia y al amor!
Agradecemos también a D. Ignacio del Rey su servicio como viceconsiliario durante estos años.
Unidos, siempre unidos.
De colores.


