
¡El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres!
El pasado mes de abril tuvo lugar en la casa de la Milagrosa de Jerez el segundo Cursillo de Renovación en el que participamos más de treinta personas y en el que la Gracia de Dios se derramó abundantemente sobre todos.
Comenzamos el viernes 25 con la Eucaristía a las cinco de la tarde, después de una charla de acogida, empezamos con los rollos principales, que fueron: «llamada», en el que vimos como Jesús nos sale al encuentro cada día para decirnos que sigue contando con nosotros; «encuentro», en el que recordamos que Él sigue llamando a nuestra puerta para que, sin miedo, le dejemos entrar a nuestra casa; «seguimiento», queremos caminar con Él y como Él, con pobreza, mansedumbre, limpieza de corazón, persecución…
En este camino no marchamos solos, vamos acompañados de multitud de hermanos con lo que formamos la gran familia de la Iglesia («Vivir en la Iglesia»). Amamos a la Iglesia porque nos trae hoy lo mejor que tenemos: a Jesucristo.
A Él nos unimos el día de nuestro Bautismo, de Él recibimos el fuego del Espíritu que nos lanza al mundo el día de la Confirmación, Él nos da su perdón con la Penitencia, y Él se hace alimento que nos sostiene y anima en la Eucaristía («Sacramento para la Vida»).
Nuestro objetivo en este cursillo era que todos saliéramos el sábado por la noche llenos de entusiasmo del Espíritu Santo para ser «testigos» de Cristo en nuestros ambientes.
Con la mediación de la Virgen María, que nos ha acompañado desde el principio, creemos que el Señor ha podido derramar su gracia abundante en nosotros y os pedimos a todos que recéis al padre para que no se apague la llama que Jesús encendió en nuestra alma en estos maravillosos días.