
Impacientes, emocionados y entregados se presentaron los 14 cursillistas el pasado 29 de mayo en la Casa de Ejercicios Diocesana de Albacete para iniciar un Cursillo de Renovación, el número 2 de nuestra diócesis, y que finalizaría el domingo día 31.
Un fin de semana buscando el aliento que recibieron en su Cursillo de Cristiandad, el encuentro con el Espíritu y el abrazo del Señor.
No había expectación, ni sorpresas, ni temor a lo desconocido.
Todos sabían dónde iban y todos querían ir. Sabían lo que iban a recibir, lo que iban a degustar, lo que iban a sentir y sobre todo lo que iban a recordar.
Nuestros rincones del inicio de una nueva vida, de la adopción de nuevos hermanos, del encuentro con Dios. Donde aprendieron a abrir el corazón para recibir la luz y la verdad, la palabra de Jesús, el amor de María y el abrazo de la Iglesia.
Su estructura es parecida a la del Cursillo, matizando su corta duración y la ausencia de algunas actividades, aunque manteniendo su configuración básica -celebraciones eucarísticas, retiros y convivencia formativa- así como la exigencia de haber realizado el Cursillo con cierta antigüedad.
No hay una clausura al uso, sino que en la Eucaristía de despedida del domingo, a la que estaban invitados todos los cursillistas, familiares y amigos, tenía este objetivo. Ésta, a su vez, con un carácter participativo, implicaba a toda la comunidad de cursillistas de Albacete.
Éste Secretariado Diocesano ha apostado por éste formato haciendo prácticos los criterios del postcursillo de una manera plena y muy aceptada por nuestros hermanos cursillistas.
Celebramos con gozo que, este Cursillo de Renovación, ha supuesto la reincorporación a nuestros grupos y ultreyas de muchas personas que habían perdido el contacto con nuestra comunidad.