
La historia de los cursillos de cristiandad en Fuerteventura es un testimonio del fervor religioso y la dedicación de una comunidad que, desde el año 1966 en Fuerteventura, ha buscado mantener viva su fe en un mundo en constante cambio.
Era ya el cursillo n.º 9 (n.º 3 de mujeres) que se celebrara en aquella isla, exactamente del 3 al 7 de marzo de 1971 en Ampuyenta, localidad de la medianía de Fuerteventura, cursillo numeroso los de aquella época, con el prototipo de mujer de casa con una religiosidad de los tiempos, en búsqueda de ardor religioso y de un sentido comunitario, que allá por los años 70 impregnaban esa isla quemada por el sol y carente todavía del fenómeno turístico que tendría que llegar y que cambiaría la cultura , la historia, y el día a día del majorero a partir de los años 80.

Han sido muchos los majoreros que desde aquellos tiempos hasta hoy se han desplazado a Gran Canaria para hacer su cursillo de cristiandad. La reciente celebración del cursillo 192 mixto en Casillas del Ángel refleja el esfuerzo del secretariado diocesano por revitalizar esta práctica, adaptándola a los tiempos modernos y a una cultura que ha cambiado significativamente desde los años 70.
La organización de este evento no fue tarea fácil. La logística implicó coordinar a un equipo de 32 personas de la comunidad de cursillos de Las Palmas que se trasladaron a Fuerteventura para asegurar el éxito del cursillo, comunidad que se hizo presente en la acogida y en la clausura, también a resaltar el compromiso de los siete sacerdotes que atienden las 9 parroquias y ermitas de la isla y que ha visto como la celebración del cursillo ha unido toda la comunidad viva de la iglesia en aquella isla.
El trabajo no ha hecho sino comenzar, son tiempos de cambios, son tiempos de nuevos retos, son tiempos que nos piden actualizar el lenguaje, me atrevería a decir que el destinatario del mensaje ha cambiado, su cultura, su manera de entender la iglesia de hoy, pero todos estamos en búsqueda de ese Jesucristo que quiere 2.000 años después o 53 años después en Fuerteventura, hacerse presente en esos corazones para que lo encuentren y lo vivan
El agradecimiento al Secretariado y a todos los involucrados es más que merecido. Su dedicación ha hecho posible que el espíritu de los cursillos de cristiandad siga vivo en Fuerteventura. En un mundo donde los cambios culturales y sociales son constantes, el desafío radica en encontrar maneras de comunicar el mensaje de Cristo de forma relevante y accesible para todos y con la guía del Espíritu Santo, estos encuentros continúen siendo un espacio donde los participantes pueden redescubrir su fe y compartirla con otros, fortaleciendo así la comunidad y permitiendo que el mensaje de Jesucristo siga siendo una fuente de inspiración y guía en la vida de cada uno.