
“Cuando Dios te da un nombre, también te da una misión” rezaba en la convocatoria realizada a principios de febrero para unir a la comunidad cursillista de Bilbao y Elorrio, en torno a la Convivencia Diocesana que tuvo lugar en la Casa de Espiritualidad, a los pies del santuario de Nuestra Señora de Begoña.
El P. José Luis Villacorta nos situó, por medio de su meditación “SEREIS MIS TESTIGOS: LA HERENCIA DE LA PALABRA” en un escenario de acogida gozosa del legado, confiado por Jesucristo en clave de misión, para iluminar a una humanidad cuyos errores (ceguera) no han de ser expiados, sino iluminados, a través del pleno ejercicio de la donación y compasión incondicional.
Los grupos de intercambio de impresiones y posterior puesta en común general, exhibieron la riqueza de puntos de vista y compromisos que el tema suscitó entre los presentes, a modo de revulsivo ante la proximidad del Cursillo Nº123 previsto para el fin de semana siguiente.
La comida de fraternidad y celebración Eucarística final, presidida por el P. Rafa, resultaron ser un colofón perfecto para culminar un día pleno de encuentros (nuevos, antiguos y habituales) que colmaron las expectativas de nuestra Convivencia, una vez más revestida de los múltiples colores de Cristo.

La vida de la persona, individual y colectivamente, ha de estar íntegramente enraizada, tanto en la persona como en el proyecto de Jesús de Nazaret.
Movidos por este anhelo, una vez más, el Movimiento de Cursillos de Cristiandad, en Bilbao, se goza al poder compartir la celebración del Cursillo Nº 123 (Mixto), que tuvo lugar el fin de semana (13-15 Febrero), en la Casa de Espiritualidad Ntra. Señora de Begoña.
El testimonio transmitido por los participantes, a través de sus vivencias y “momencias” en la Clausura del acto, avivó el renovado compromiso de continuar, firme e ilusionadamente, nuestra sencilla, pero valiosa contribución a la Iglesia diocesana y a nuestros ambientes.
Seguimos ¡¡DE KOLORES!!