
ULTREYA DIOCESANA: “FE Y OBRAS EN SINODALIDAD”
¡Por fin… y aún a merced de mascarillas, geles y distanciamientos no deseados, logramos retomar el contacto presencial de nuestra comunidad cursillista de Vizcaya!
¡Qué árido estaba resultando nuestro caminar cristiano durante este tiempo de pandemia! Teníamos sed de cercanía y, el júbilo por el deseado reencuentro, resultó proporcional (si no superior) al de la nostalgia experimentada en estos prolongados meses de distanciamiento.
Así, el pasado 13 de Noviembre ocurrió el esperado acontecimiento de la primera Convivencia Diocesana, en la Parroquia de S. Esteban de Etxebarri, en las cercanías de Bilbao, acompañados, física y espiritualmente, por el P. Rafa Sáez.
Con el ánimo de revitalizar nuestro entusiasmo y compromiso cristiano, optamos por abordar el lema “Fe y Obras en Sinodalidad”, acogiendo, al tiempo, la propuesta de trabajo del Santo Padre durante los próximos dos años, para transitar hacia una Iglesia “diferente”: unida, participativa y misionera.
Tras la oración inicial el P. Rafa desarrolló, con su habitual profundidad y cercanía, la charla central. Se nos mostró que el tema sinodal nos convoca a una estrecha comunión entre todos los bautizados, es decir, entre pastores y fieles del pueblo de Dios, en clave de escucha, descernimiento, diálogo y trabajo universal.
Se nos recordó el papel ineludible de cada miembro, sin distinción de edad, cultura o condición social, para que la luz del Evangelio, proclamada y deseada por Jesús, se vaya convirtiendo en una realidad transversal que alumbre a toda la humanidad.
Tras la charla, a tenor del entusiasmo en el compartir (primero en los grupos y luego en la puesta en común), podemos decir que el encuentro tuvo un efecto vivificante y con vocación de compromiso real entre los participantes.
A la comida de fraternidad siguió la Eucaristía, muy participativa en términos de gratitud y plena de buenos deseos, con vistas al reinicio de nuestro caminar “presencial” presente y futuro.
La despedida se rubricó con el canto “De Colores” en la escalinata de la Parroquia, ante la mirada de muchos sorprendidos viandantes, evidenciando testimonialmente que en aquellos momentos el Espíritu de Jesús estaba sobrevolando con fuerza sobre un grupo de cristianos felices y plenamente convencidos del quehacer misionero encomendado.
¡¡DE COLORES!!