
Elegidos por Cristo. Frase fundamentada y no seleccionada al azar.
La convivencia de inicio de curso de la Escuela de Cursillos de Murcia comenzó con su cálida acogida a todos los hermanos en la parroquia de San José de Sangonera la Seca. Antes de nada, un buen café y bizcocho hecho por varios hermanos de la escuela para entrar en calor.
En primer lugar, habló D. Francisco Aguilar, presidente del MCC de Murcia, quien aseguró que sin el Señor no podemos hacer nada. Aguilar, que vuelve a repetir en el cargo durante tres años, destacó que un movimiento no se entiende sin unión y que todos debemos remar en mismo sentido.
Por su parte, D. Jesús Aguilar, consiliario del MCC de Murcia, resaltó que es un movimiento de primer anuncio, es un don y un carisma que tiene más de 70 años dentro de la iglesia. A Aguilar le preocupa que mucha gente joven se esté yendo a otros movimientos y que el MCC esté envejeciendo.
Además, destacó algunos consejos por parte de la presidenta nacional, Dña. Rosa Murillo, que estaba previsto que asistiera, pero por circunstancias atmosféricas no pudo estar presente. Murillo, en un encuentro del MCC nacional, resaltó que hay que educar la mirada, aprender cómo somos mirados por Dios, mirar al otro sin juzgarlo y potenciar espacios de comunión.

La espiritualidad del Movimiento nace de una peregrinación de jóvenes de Acción Católica a Santiago de Compostela en 1948. Manuel Aparici, encargado de dicha peregrinación, definió que ese peregrinar “es caminar por Cristo al Padre a impulsos del Espíritu Santo, con la ayuda de María llevando consigo a los hermanos”.
Durante la convivencia hubo varios momentos emocionantes, entre ellos, rezar por parejas el uno para el otro, momento sincero y empático entre los hermanos, en el que a más de uno se le desprendió alguna lágrima por el rostro.
Otro rato de recogimiento, silencio y amor fue en el momento de la Exposición del Santísimo, qué dicha estar allí hablándole, rezándole, escuchándole y sintiéndonos como hijos de Él. Mientras D. Jesús Aguilar y D. Francisco Azorín, párroco de la Iglesia de San José, confesaban a todos los hermanos en ese ambiente de paz, la Virgen de Lourdes asomaba por una de las ventanas de la iglesia, regalándonos su protección.
Después hubo eucaristía en la que D. Francisco Azorín destacó en la homilía que todos debemos ser árboles buenos para que luego haya buen fruto y así poder evangelizar.
Y como no hay convivencia sin comida, todos los hermanos compartieron la mesa con buenos manjares y risas. Un día inolvidable que el Señor hizo posible eligiendo a sus fieles de Murcia, Yecla y Cartagena.
Que DIOS siga bendiciendo este gran Movimiento de Cursillos.
¡DE COLORES!